Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
El ladrón juzga por su condición.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Averiguelo, Vargas.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
No se puede servir a dos señores.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
El mejor escribano echa un borrón.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Quien vende barato vende doblado.
Quien mocos envía, babas espera.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
A los enemigos bárreles el camino.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serían sastres ni zapateros.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
El que fía, salió a cobrar.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Ni Justicia ni verdad en la tierra encontrarás.
A un bagazo, poco caso.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Cual es el rey, tal es la ley.
Al bobo, múdale el juego.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
De la boca del ladrón, todos lo son.