Con tripas vacías, no hay alegrías.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Ir muy lejos es tan malo como no ir lo suficientemente lejos.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Muerto al agua, borrasca segura.
Hay que creer, rajar o desastillar.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
A barba muerta, poca vergüenza.
Al desdén con el desdén.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Madre muerta, casa deshecha.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
A falta de caballos, que troten los asnos.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
El que no es buzo, es porque no ha buceado.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Helada sobre lodo, agua sobre todo.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Meterse en la boca del lobo.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Hay quien no ve su camino.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Un ruin ido, otro venido.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
El que nada no se ahoga.
A tres azadonadas, sacar agua.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Del monte sale, con que se arde.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Alabanza propia, mentira clara.
El amor verdadero entra por el agujero.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
A causa perdida, mucha palabrería.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Bien está cada piedra en su agujero.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Amigo lejos, amigo muerto.
Ama profunda y apasionadamente.