Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Mala es la llaga que con vino no sana.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Nunca falta un borracho en una vela.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
A consejo de ruin, campana de madera.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
El que sale a bailar, pierde su lugar.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Hambre larga, no repara en salsas.
A buen puerto vas por agua.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Agua corriente, agua inocente.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Lo bello es difícil.
Puta y chata, con lo segundo basta.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
Que todo es ilusión menos la muerte.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Se llena antes el ojo que el papo.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Hacer una cosa contra viento y marea.
La confianza mata al hombre.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
A largos días, largos trabajos.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Ande o no ande, la burra grande.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Día nublado engaña al amo y al criado.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Quien calladamente arde, más se quema.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Vale más muerto que vivo.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Quien sabe, sabe.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.