El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
El río se llena con arroyos pequeños.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
El santo ausente, vela no tiene.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
De mala sangre, malas morcillas.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
A la mujer brava, la soga larga.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Algún día, ahorcan blancos.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Magra olla y gordo testamento.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
El que me caga no me lava y si me lava no me deja como estaba.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Agua le pido a Dios, y a los políticos, nada.
Desbarata hasta un balín.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
El rico nunca está satisfecho.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Lo escaso es siempre lo más bello.