Las arrugas son la tumba del amor
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Como no soy ningún río Tajo, lo mismo corro para arriba que para abajo.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
O Cesar, o mierda.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
El que más hace, menos alcanza.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
El agua fría es de abajo hacia arriba.
Acá como allá, y allá como acá.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Al mal amor, puñaladas.
El que nada debe nada teme.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Siempre hay un roto para un descosido.
Café cocido, café perdido.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
A mucho vino, poco tino.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Más vale que sobre que no que falte.
Tras cada pregón, azote.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
A los enemigos bárreles el camino.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.