Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Antes muerte que vergüenza.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
En puerta y en puente nadie se siente.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
A quien mucho miente, le huye la gente.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
Nadie da palos de balde.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Cual andamos, tal medramos.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Al miedo plata; y al amor cariño.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Si prometes y no das, mal vas.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Más puede Dios que el diablo.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Edificar sobre arena no es buena labor.
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
La casa caída, el corral agrandado.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Necio que calla por sabio que pasa.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
No hay ningún rico que entienda a un pobre.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
De perdidas al río.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.