¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Fuente de pastores, en invierno tiene agua, y en verano, cagajones.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Quien nada pide, nada recibe.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
No hay peor saber que no querer.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Lo optimo es enemigo de lo mejor.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
La última cuenta la paga el diablo.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Donde mores no enamores.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
En Octubre, de la sombra huye.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Santo que mea, maldito sea.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.