El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Allega, allegador, para buen derramador.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Hacer algo de cayetano.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
El amor es como el agua que no se seca.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Ese huevito quiere sal
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
La pérdida de un amigo, es la mayor pérdida.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
No hay viejo sin dolor.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
La lluvia no se queda en el cielo.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.