Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
Llora tus penas y deja las ajenas.
Meter aguja y sacar reja.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
A creer se va a la iglesia.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
A consejo malo, campana de palo.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
Las letras con sangre entran.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Quien acomete vence.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Al engaño, con engaño.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
El que come tierra, carga su terrón.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Más vale "alli corrió", que "alli murió".
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Quien no madruga, no caza boruga.
Amor forastero, amor pasajero.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
En libros hay ciencia ingente, pero poca en nuestra mente.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Foso y vallado, buen cercado.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.