Llora tus penas y deja las ajenas.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
Las letras con sangre entran.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
A creer se va a la iglesia.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Quien acomete vence.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
A consejo malo, campana de palo.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Al engaño, con engaño.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Más vale "alli corrió", que "alli murió".
En libros hay ciencia ingente, pero poca en nuestra mente.
Quien no madruga, no caza boruga.
El que come tierra, carga su terrón.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Amor forastero, amor pasajero.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Foso y vallado, buen cercado.
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.