Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Dueña que mucho mira, poco hila.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Gran mal padece quien amores atiende.
Feria de loco es el mundo todo.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
El que huye, obedece.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
A chico santo, gran vigilia.
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Mala boca, peces coma.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
A golpe de mar, pecho sereno.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Al buen sordo, pedo gordo.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
A hijo malo, pan y palo.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Hombres de noche, muñecos de día.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Hay que convivir; pero no conbeber.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Por pedir, nada se pierde.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.