Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Lamiendo culos a la cumbre subieron muchos.
Tumbando y capado.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Que cada sacristán doble por su difunto.
El que llora su mal, no lo remedia
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Moro viejo, mal cristiano.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Del ocio nace el feo negocio.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
No hay más mala gente que hombres y mujeres.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Callando el necio, se hace discreto.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Ofrecer el oro y el moro.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
El que busca, encuentra.
Sin precio no se han las mujeres.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
En la amistad, quien más da, menos recibe
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Dádivas quebrantan peñas.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.