Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Estar como las putas en cuaresma.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Saber cuantas púas tiene el peine.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
La mula y la mujer son malos de conocer.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Hablen cartas y callen barbas.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
A cada rey su trono.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Las calabazas vacías hacen más ruido.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Borrego al camión, duro a la montera.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Cada día trae su propio afán.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Flor sin olor, no es completa esa flor.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
El gallo desde que es chico, busca el grano con el pico.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Alegría amagada, candela apagada.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Burro cansado, burro empalmado.
Hay quien no ve su camino.
Cabra manca, a otra daña.
En almoneda, ten la boca queda.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
La verdad no peca pero incomoda.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Zapato que aprieta, no me peta.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.