Mucho apretar, listo aflojar.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Bueno es el gato, si no te araña.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Por lo demás, paciencia y barajar.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Amores reñidos, los más queridos.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Irse por los cerros de Úbeda.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
A cada ollaza su coberteraza.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
A buey viejo, pasto tierno.
Esto es la misma jeringa pero con diferente bitoque.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Por el interés te quiero Andrés.
Llegar al humo de las velas.
Una van de cal y otra van de arena.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
A tal amo tal criado.
Buena mula, mala bestia.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
El diablo es puerco.