A muertos y a idos, no hay amigos.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
De padres asientos, hijos taburetes.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Juntos pero no revueltos.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
No ser escaparate de nadie.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Idos y muertos, olvidados presto.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Cuando no está preso lo andan buscando.
El hombre casado, ni frito ni asado.
A barbas honradas, honras colmadas.
A la vejez, cuernos de pez.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
Pensando en pajarito preña'o
Hijos casados, trabajo doble.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Los frailes en jubón, hombres son.
El que tiene buba, ése la estruja.
Son como uña y mugre.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
También los secretarios echan borrones.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Las cañas se vuelven lanzas.
Hormigas con ala tierra mojada.