El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Abrojos, abren ojos.
Buscarle la quinta pata al gato.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
Busca una mujer que sepa guisar y coser; y si bien lo quieres pasar, que más que coser sepa guisar.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Hacerte amigo del juez
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Casa de Dios, casa de tos.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Mala olla y buen testamento.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
Lo escrito, escrito esta.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Ver para creer.
Para el gusto se hicieron los colores.
Voy a ir hacer un mandado.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
En Octubre echa pan y cubre.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
A consejo ido, consejo venido.
Lo barato cuesta caro
Hacer el primo.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Échale guindas al pavo.
Cuatro ojos ven más que dos.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
El cebo oculta el anzuelo.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.