Santo Tomás, una y no más.
La primera cucharada de sopa siempre es la más deliciosa.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Ruego de Rey, mandato es.
Al loco y al fraile, aire.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
De lo que se come se cría.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Cada casa es un caso.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
Al endeble todos se le atreven.
El ojo quiere su parte
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
No todo lo que pendula cae
A mucho vino, poco tino.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Las paredes oyen.
Baila Antón según le hacen el son.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
De padre carpintero, hijo zoquete.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Quien destaja no baraja.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Alcanza, quien no cansa.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Contra la gota, ni gota.
No se cazan liebres tocando almireces.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
El vino puro dirá quién es cada cual.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Uñas de gato, y cara de beato.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.