A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Cava, cava y encontrarás agua.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
El que coge la vela es porque es cofrade.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Pies, ¿para qué os quiero?.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
A la zorra, candilazo.
Cambiar de opinión es de sabios.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Estar como caimán en boca de caño.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Entre perros y gatos lamen todos los platos.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
A falta de olla, pan y cebolla.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.