El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Zamora no se ganó en una hora.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
En San Antonio cada pollita pone huevo
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
El hombre apercibido medio combatido.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
¿Por qué no saliste bueno?, di. Porque no me sembraste por San Martín.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Cada villa, su maravilla.
Al loco y al toro, dale corro.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
El Rey es poco para su porquero.
Maestre por maestre, seálo éste.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Badajo alto, campana rota.
La mala costurera, larga la hebra.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Hijo ajeno, candela en el seno.
El vino hace buena sangre
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
Palabras sin obras, barato se venden.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Suegra y sin dinero, al brasero.