Callemos, que el sordo escucha.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Casa en canto, y viña en pago.
Los casados, casa quieren.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Soltero maduro, maricón seguro.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Robles y pinos, todos son primos.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
La casa caída, el corral agrandado.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
Quien calla otorga
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Casa sin moradores, nido de ratones.
El duro del casado vale dos cincuenta.