De noche todos los gatos son negros.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Antes di que digan.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Gallo fino no extraña gallinero.
Hombre avisado, medio salvado
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Como es el padre, así es el hijo.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
A casa vieja, portada nueva.
Quien sabe adular sabe calumniar.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Lo barato cuesta caro
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Tras cada pregón, azote.
Al rey muerto rey puesto.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Hacienda que otro gano poco duró.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Arandino, borracho fino.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Hay que amarrar el tamal.
Malos reyes, muchas leyes.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Hablando se entienden los blancos.