Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
De solo aire no vive nadie.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Baila Antón según le hacen el son.
Socorro tardío, socorro baldío.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Le dieron como a violín prestado.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Más vale mendrugo que tarugo.
Todos son unos, muertos y difuntos.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Bien muere, quien bien vive.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Más liso que nalga bebé.
Dar palos de ciego.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
No arrojes margaritas a los puercos.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Comer de su propio cocinado.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
No serán novillas, si tienen criadillas.
El triunfo de los crueles es breve
Vive tu vida y no la de los demás.
De la vista nace el amor.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Hijos y mujer añaden menester.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.