Cuando la mula ríe, el asno llora.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Por muy manso que sea el oso, sigue siendo peligroso.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Copas son triunfos.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Buen amigo es el dinero.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Amor y señorío, no quieren compañía.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Donde pan comes migas quedan.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Con aire solano, no hay toro bravo.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Más raro que perro verde
El ojo quiere su parte
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Por Navidad cada oveja a su corral.
Quien hijo cría, oro cría.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.