Boda y cofradía, no es para cada día.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Al loco y al fraile, aire.
Justo peca en arca abierta.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
A padre avaro, hijo pródigo.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Con pedantes, ni un instante.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
La necesidad conduce a Dios.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Alcanza, quien no cansa.
La oración de los rectos en su gozo.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
A buen capellán, mejor sacristán.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
El que da, recibe.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Dios sabe lo que hace.