Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Quien empiece el juego que siga con él
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Quien te aconseja comparte tu deuda
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Cada gitano que se coma sus mierdas.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Artero, artero, más non buen caballero.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Las armas, el Diablo las carga.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Ocurre en las mejores familias.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Asno con hambre, cardos come.
Muchas hormigas matan un camello.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
El joven armado y el viejo arrugado.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Arroz pasado, arroz tirado.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Padres viejos, hijos huérfanos.
La nieve es la cobija del agricultor.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
A manos frías, corazón ardiente.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
Si hay miseria, que no se note
Matar dos pájaros con una piedra.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.