Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Del favor nace el ingrato.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
El que se brinda se sobra.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
Nunca un peligro sin otro se vence.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
A cualquier cosa llaman rosa.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Un ten con ten para todo está bien.
La ambición mató al ratón.
Con la misma vara que midas serás medido.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
La primavera la sangre altera.
El hombre es para el hombre un espejo.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.