Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
El que espera desespera.
A mal Cristo, mucha sangre.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Madre solo hay una, y padres muchos...
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
La necesidad hace maestros.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Madre hay una sola.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Ver pecar, convida a pecar.
Llenarle la cuenca a alguien.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Regla y compás, cuanto más, más.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Mujer precavida vale por dos.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Calumnia, que algo queda.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Por pedir, nada se pierde.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.