Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
La alegría da miedo
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
Aguas de Abril, vengan mil.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Conseguir una mujer bella es fácil, pero conservarla es difícil
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Orden y contraorden, desorden.
Muchos componedores descomponen la novia.
A braga rota, compañón sano.
Donde hay carne, hay hermosura.
La ley pareja no es dura.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Campo bien regado, campo preñado.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Hacer de necesidad virtud.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Del favor nace el ingrato.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Nunca un peligro sin otro se vence.
El que se brinda se sobra.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Cuidado con la adulación
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
A cualquier cosa llaman rosa.