Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Principio quieren las cosas.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
El placer es víspera del pesar.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Dios aflige a los que bien quiere.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Al loco y al toro, dale corro.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Un viejo amigo es una eterna novedad
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Solo hay una forma de ser felices a través del corazón, y es no tenerlo
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
A quien vela, todo se le revela.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
No hay alegría sin aburrimiento
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.