Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
Antes di que digan.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Vida sin amor, años sin verano
Quien no ama no vive
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Donde se está bien nunca se muere
Tu hablar te hace presente.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
Más claro, agua.
Amor con hambre, no dura.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Cólera de amantes resurgir del amor
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
¿Mirón y errarla?.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
La mejor palabra es la que no se dice.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Sin padrino no hay bautizo.
El que presta, a pedir se atiene.
La fuerza no es un remedio
Buena cautela, iguala buen consejo.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Cual andamos, tal medramos.
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Palabra de boca, piedra de honda.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
La ocasión es la madre de la tentación.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Hombre osado, bien afortunado.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.