Dos capitanes hunden el barco.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Canas y armas vencen las batallas.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Jinca la yegua.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Atáscate, que hay lodo.
Casa en canto, y viña en pago.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Padres viejos, hijos huérfanos.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Por San Antón, la gallina pon.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Ara bien y cogerás trigo.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
Ingratos hacen recatados.
La burra no era arisca pero la hicieron.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
El agua tiene babosas.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.