Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Indio comido, puesto al camino.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
A quien vela, todo se le revela.
Quien siembra, siega.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Alábate pato que mañana te mato.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
A cada cajón, su aldabón.
Casa compuesta, caja en la puerta.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
Al músico viejo le queda el compás.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Puerta de villa, puerta de vida.
Al loco y al toro, dale corro.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Carga que place, bien se trae.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
El gañán y el gallo, de un año.
El que la hace, la paga.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Quien bien siembra, bien coge.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Dame pan y dime tonto.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Hacienda de pluma, poco dura.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.