Atáscate, que hay lodo.
Romero ahíto saca zatico.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Calle el que dio y hable el que recibió.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Te conozco, pajarito.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
A cada puerta, su dueña.
Benavente, buena tierra y mala gente.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Cada uno es artífice de su ventura.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Tarde piaste pajarito.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
A viña vieja, amo nuevo.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Fue sin querer...queriendo.
Dios castiga sin piedra ni palo.
A buen bocado, buen grito.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
De mi maíz ni un grano.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
A gran prisa, gran vagar.
Que chulo tu chucho colocho
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Con afán ganarás pan.
A quien le dan pan que no coma.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.