El avariento nunca está contento.
No te acostumbres a lo que no dure.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Quien bien ata, bien desata.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Me lo contó un pajarito
Tres españoles, cuatro opiniones.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Romero ahíto saca zatico.
Además de cornudos, apaleados.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Cabello crespo, calvo presto.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Cabello luengo y corto el seso.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Me doblo pero no me quiebro.
De mi maíz ni un grano.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
De padres bocois hijos cubetas.
Año de nieves, año de bienes.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Bragueta abierta pájaro muerto.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Quien sabe, sabe.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
A más servir, menos valer.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Hablando nos entendemos.
Te están dando Atol con el dedo.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
El más cuerdo, más callado.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Hablar a tontas y a locas.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.