El niño regalado, siempre esta enojado.
Cosa muy querida, presto perdida.
Quien lee y escribe no pide pan.
Un día menos, una arruga más.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Bien vestido, bien recibido.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
El hijo de erizo con púas nace.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
A confite de monja pan de azúcar.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Buena ventura solo con otra dura.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
La viña y el potro, criélos otro.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
De ninguno seas muy compañero.
El vino con el amigo.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Cada uno habla como quien es.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Haces mal, espera otro tal.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Puerco no se rasca en javilla.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.