Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
El que canta, sus males espanta.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
La impureza, pesa.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
En Agosto, prepara la tinaja para el mosto.
La bondad, quien la tiene la da.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Haz barato y venderás por cuatro.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Fingir locura, es a veces cordura.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Más querría servir que recibir.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Amigos y libros: pocos y buenos.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Estoy más salado que la bragueta de un pescador.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Hay que hacer de tripas corazones.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Por mucho pan nunca es mal año.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Soñar no cuesta nada.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Iglesia, o mar, o casa real.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
A las diez en la cama estés.
Por el hilo se saca el ovillo.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Donde tengas la olla no metas la polla.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
A buen bosque vas por leña.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Otoñada segura, San Francisco la procura.