Más vale callar que con borrico hablar.
Saber es poder.
Al pan se arrima el perro.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
De bien en mejor.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Quien se casa, mal lo pasa.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Adorar al santo por la peana.
Un hombre sin relación, es un hombre muerto.
El que no anda, no tropieza.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
El que quiera ser líder debe ser puente.
Amar sin padecer, no puede ser.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Penas amargas, son menos largas.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Al que quiera celeste, que le cueste.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
No hay hombre sin hombres.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
A veces caza quien no amenaza.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Tu hablar te hace presente.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
El que no trabaja no come.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
El parir y amasar siempre empezar.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.