Cría fama y échate en la cama.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
El que guarda siempre encuentra.
Mas vale quedar hoy con gana, que estar enfermo mañana.
Aire de Levante, agua delante.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Lo tragado es lo seguro.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Dar la última mano.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
No hay linaje sin putas ni muladar sin pulgas.
Real que guarda ciento, es buen real.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
El pasajero se conoce por la maleta.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
De petaca ajena, la mano se llena.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Faldas largas, algo ocultan.
Lo quiero, para ayer.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
Para que quiere cama el que no duerme.
Mujer con toca, dos veces si.
La sugestión obra.
A buen sueño, no hay cama dura.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Quieres taparle el ojo al macho.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.