A dos palabras tres porradas.
Quien hizo una...hace dos
Favores en cara echados, ya están pagados.
El que guarda, halla.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Hablar en plata blanca.
Todo salto tiene riesgo.
Carne a carne, amor se hace.
Jugar la vida al tablero.
Chupar de la teta.
El que está en pié, mire no caiga.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Mucho ayuda el que no estorba.
De lo que se come se cría.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Buen comienzo, agüero de buen término.
La buena hija dos veces viene a casa.
El solo querer es medio poder.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Mal acaba quien mal anda.
Entre más viejo el violín, mejor es la melodía.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Cada oveja con su pareja.
La buena obra, ella misma se loa.
Comida hecha, amistad deshecha.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
La envidia acorta la vida.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Febrero el corto, el pan de todos.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
De esa manera, mi abuela.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Nadie da palos de balde.