La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
A golpe de mar, pecho sereno.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Burlas que son veras, otro las quiera.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Aquí hay gato encerrado.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
La tierra será como sean los hombres.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Caer es más sencillo que levantarse.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
De cualquier maya sale un ratón.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
La vida es así, y el día es hoy.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Quien ríe y canta su mal espanta
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
La oración de los rectos en su gozo.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
El vino comerlo, y no beberlo.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Quien calla otorga
En los meses de erre, en piedra no te sientes.