Agosto, frío el rostro.
Al pescado dormilón, se lo traga el tiburón.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
A la par es negar y tarde dar.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Del necio, a veces, buen consejo.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Ladran, pues cabalgo.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
No comas más de lo que puedas digerir.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
No se puede servir a dos señores.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
El buen vino sin ramo se vende.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
A Dios, nada se le oculta.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Después del gusto, que venga el susto.
Sale más caro el candil que la vela.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
De persona palabrera, nunca te creas.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.