Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Casamiento malo, presto es concertado.
El corazón engaña a los viejos.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Nobleza obliga.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Al que se hace de miel, las moscas se lo comen.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Llena o vacía, casa que sea mía.
El que no cae, resbala.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
La belleza más divina, también defeca y orina.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
No hay pero que valga.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Del agua fría el gato escaldado huye.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
La manda del bueno no es de perder.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.