Fiar, en Dios y en otro no.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
A barbas honradas, honras colmadas.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Hombre harto, no es comilón.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Pereza, llave de pobreza.
No está la Magdalena para tafetanes.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Agua vertida, no toda cogida.
Ruin amigo no vale un higo.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Jugar y perder bien puede suceder.
Casa y potro, que lo haga otro.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Fiado has, tu pagarás.
Dame pan y dime tonto.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Canario triste, no come alpiste.
Dios tarda, pero no olvida.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Ahí está la madre del cordero.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Albacete, caga y vete.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Pan no mío, me quita el hastío.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
La lengua queda y los ojos listos.
En la duda, ten la lengua muda.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Agárrate, que hay curvas.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Más caga un buey que cien golondrinas.
Lección dormida, lección aprendida.