Al hambre de siete días, no hay pan duro.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
La vejez mal deseado es.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
Donde no hay mata, no hay patata.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Mientras hay alma, hay esperanza.
La lengua, aunque no tiene huesos los quiebra.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Día que pasa, día que no, día perdido.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
A dádivas, no hay acero que resista.
A buen santo te encomiendas.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
El papel que se rompa él.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Caminando se hace de mulas Petra.
El que se fue a León perdio su sillón.
Quien prestó, perdió.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Fue por lana y salió trasquilado.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Caer para levantarse, no es caer.
Mucho apretar, listo aflojar.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.