Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Nunca para el bien es tarde.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Según come el mulo, así caga el culo.
En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Juego y bebida, casa perdida.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
El que se afloja se aflige.
El infierno no sirve para quemar paja.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
El río, por donde suena se vadea.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Miren quién habló, que la casa honró.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
El que pestañea pierde.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Chico pueblo, grande infierno.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
En mala casa, mal amo y mala masa.