Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Con los años viene el seso, y se va el sexo.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
A gran pecado, gran misericordia.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
La que fue flor, algo le queda de olor.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Quien te quiere, te aporrea.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
El sarampión mata a lo traidor.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Al loco y al fraile, aire.
Más se logra con amor que con dolor.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Quien calladamente arde, más se quema.
Cada cosa tiene su precio.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Toda desgracia es una lección.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Noche toledana. (Irse de farra).
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Esto no termina hasta que se acaba.
Está en todo menos en misa.
Pan y vino y carne, a secas.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Le di la mano y me mordió los dedos.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.