Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Llegar a punto de caramelo.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
La tercera es la vencida"
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
A causa perdida, mucha palabrería.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Boca de verdades, cien enemistades.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Es pan comido.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Come para vivir y bebe para comer.
El sexo nos hace perder la cabeza
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Amores y dolores quitan el sueño.
A perro macho lo capan una sola vez
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Dádiva forzada no merece gracias.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
El alma está no donde vive sino donde ama.
Hacerle a uno la pascua.
La flor caída no vuelve a la planta
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.