Hijo sin dolor, madre sin amor.
Que lo mate Dios que lo crió.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Beber, hasta la hez.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Panza llena, quita pena.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
Amor con casada, vida arriesgada.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
La vida no es senda de rosas.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
De perdidas al río.
Dios aprieta pero no ahoga.
Quien se casa, mal lo pasa.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Obremos a no ver, dineros a perder.
La vida es un juego.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Quien se quemare, que sople.
Los que temen una caída están medio vencidos.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
El que está a las duras, está a las maduras.
A la vejez, viruelas.
La Justicia es muy cretina si no mata al que asesina.