Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
Casa sin madre, río sin cauce.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Dar una fría y otra caliente.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Más se perdió en el diluvio.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Agua de Febrero, mata al onzonero.
Demasiado pedo para la mula.
La mucha tristeza sueño acarrea.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Hacer de tripas corazón.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Ahogado el niño tapan el pozo.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Pan a hartura y vino a mesura.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Cara de enferma y culo de sana.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Es más terco que una mula.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
Confesión hecha, penitencia espera.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Agua fina saca la espina.
A dos palabras tres porradas.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.