Las letras con sangre entran.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.
Huyéndole al machete, se metió en la vaina.
Puta en ventana, mala mañana.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
No coma cuento coma carne.
Buena vida, arrugas tiene.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Bien vivió quien bien se escondió.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Espuela de plata, también hiere y mata.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
La mala fe, no pare hembra.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
De mala sangre, malas morcillas.
No vendas la piel del oso antes de haberlo muerto.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
La vida da muchas vueltas.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.