La carne triste, no la quiere ni Cristo
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
A mal Cristo, mucha sangre.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
La suerte está echada.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Agua corriente no mata a la gente.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Can que mucho lame, saca sangre.
Dale suficiente cuerda y se ahorcará el mismo.
No hay cosa tan buena como la salud, ni tan mala como el ataúd.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
No hay novia fea ni muerto rico.
Al último siempre le muerde el perro.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Boda mojada, novia afortunada.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Salir del fuego para caer a las brasas.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Difama, que algo queda.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
La madurez solo se vive una vez.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Quien mucho duerme, poco vive.
Lo que va a la barriga si no mata, engorda.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Una palabra deja caer una casa.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Hasta que el cuerpo aguante.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Más dura será la caída.