El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Al mal dar, tabaquear.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Para el postrero no hay cuchara.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
El gallo donde canta come.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
De higos a brevas, larga las lleva.
Buena orina y buen color y tres higas al doctor.
El cuchillo que no corta, si se pierde poco importa.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
A cada lechón le llega su noche buena.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Cada cual es rey en su casa.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Hablar en plata blanca.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
La peor pobreza es tener deudas.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Quien lee y escribe no pide pan.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Haber de todo, como en botica.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
El agua de Agosto quita vino y no da mosto.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Por diferente camino, se llega al mismo destino.
Como turco en la neblina.