Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
Agua vertida, mujer parida.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Gota a gota, la mar se agota.
Antes verdugo que ahorcado.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Bodas en Mayo, males las llamo.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Agua tibia, media vida.
Madre y teja, no pierde por vieja.
De solo aire no vive nadie.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Hay más tiempo que vida.
Más mató la cena que sanó Avicena.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Alegría amagada, candela apagada.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
La barriga llena da poca pena.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
La envidia acorta la vida.
Los pesares envenenan la sangre.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Dar de comer al diablo.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.